Y llega ese post, dónde reflexionamos sobre el segundo vestido de novia; un elemento puesto de moda desde hace ya unos años.

Son muchas las personas las que sueñan con ese gran día, y sobre todo con lo que más se sueña (aunque luego no tenga mucho que ver) es con el vestido y si pueden ser dos, pues… ¿por qué no?

Las que seguimos las bodas de las celebrities, vemos con asiduidad que este fenómeno se produce, en ocasiones hasta en repetidas y excesivas ocasiones. Hemos llegado a ver hasta 4 vestidos de novia en una misma boda… y aún nos preguntamos “¿cómo sacó tiempo para el sí quiero?”. Pero dejando de lado este ejemplo, nosotras no valoramos el si se debe o no tener un segundo vestido; nosotras somos más de “si se puede y se quiere pues adelante”. El vestido debe ser cómodo en la medida de lo posible, y cuando esto no ocurre es un error, ya que seguro en algún momento del gran día dará más guerra de la prevista.

El vestido es una pieza importante, y debe ser otra parte más de ti. A veces nos sentimos a gusto o nos gustan vestidos excéntricos, pesados, incómodos para una party loca…y es ahí donde «entra a jugar el segundo vestidazo». Que deberá, sin duda, seguir representando cómo eres.

Desde Bendito Lío optamos por cuatro opciones:

  1. Máxima sencillez: vestido largo de raso liso; líneas simples, con algún toque muy tú.  Dicen que en la sencillez está el gusto, y esta propuesta puede ser muy válida si hemos optado por algo más recargado para la ceremonia.
  2. Unos benditos pantalones: da igual si optamos por un maravilloso traje pantalón en blanco o por un mono. Lo importante es seguir estando ES-PEC-TA-CU-LAR. Y se consigue muchas veces con unos pantalones que te permitan darlo todo hasta el final.
  3. La opción de corto, es otra que valoramos como segundo vestido. Hemos visto maravillas: desde inspiraciones Cabaret, pasando por los vestidos con tutú o transparencias de quitar el hipo.
  4. Los vestidos “quitapón” (como aquí llamamos): que son esos vestidos superpuestos. Vestidos cortos, largos o monos a los que incluir una falda superpuesta que desaparecerá en el banquete o en la party. Aquí también incluiríamos esa tendencia de llevar un vestido dos piezas (parte de arriba + falda) y llegado el momento cambiar la parte de abajo por un pantalón u otra falda (larga o corta).

Lo cierto es que hay mil opciones, pero es de obligación sentirse cómoda con el vestido que elijamos. Y no importa si es uno, dos o los que se quieran…lo importante es ser tú ese día, sentirte guapa y sexy; dejar al novio patidifuso y poder disfrutar con la gente que ha decidido acompañarte en ese día. Porque desmelenarse es de obligación.

Y sí todavía no has llegado a este punto, pero si tienes pensado organizar un Bendito Lío…ya sabes dónde encontrarnos contacto@benditolio.com